Ella era noche solitaria,
una montaña rocosa,
un paseo bajo la lluvia,
una concha en lo más hondo del mar,
la canción a una tarde triste,
la nada que anudaba su pelo.
Él era sencillo,
honesto,
gracioso,
fuerte,
buscaba los brazos a quién amar,
era ciego,
y ciego y roto comenzó a caminar.
Ella era un descosido,
Él la aguja apunto de pinchar.
Y entre hilos...
Ella era la luz de la luciérnaga en la noche de verano,
Él el faro que siempre vió ella en él,
y el faro dijo:
¡ven alumbrame, yo te daré el calor que has necesitado!
Ella había cambiado,
Era un día de verano,
Un verde prado con olor a flores,
Un delfín jugando con las olas del mar,
Una acampada bajo la luna,
Su silbido al despertar,
El dedo que jugaba en su pelo.
Él se enteró que en el amor, se gana cuando son dos,
y sobre todo cuando encuentras tu luciérnaga.
Ella gano calor y protección, y par de versos a quién narrar...

Qué bonito, me ha dejado una sensación de calidez extraña. >.< precioso.
ResponderEliminarawww gracias :3, por el comentario y sentirte así mujer
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